Revisiones periódicas: Evita malos ratos
No se trata de dedicarte a revisar tu auto cada fin de semana o de aprovechar de revisar el aceite mientras cargas bencina. La mantención de tu auto es mucho más que eso, pues se deben controlar periódicamente diversos detalles.
Acá te dejamos algunos consejos para que sigas y puedas, fácilmente, hacer los chequeos necesarios para mantener tu auto en buenas condiciones.

Revisión de los líquidos:
- Niveles de aceite: el aceite es la sangre de tu motor. Si quieres que el motor de tu auto dure muchos años, es realmente importante que el nivel de aceite esté dentro de los parámetros establecidos y que se cambien periódicamente, según las pautas de mantenimiento. La falta de aceite o uno con el kilometraje sobrepasado podrá significar un desgaste prematuro de tu motor.
- Refrigerante: debes revisar que el líquido refrigerante esté dentro de los niveles mínimo y máximo.
- Líquido de limpiaparabrisas: también revísalo, ¡qué peor que querer limpiar el vidrio y el depósito esté vacío!
- Líquido de frenos: también se puede revisar y debe situarse dentro de los niveles que marca el depósito. La falta de líquido puede comprometer tu seguridad, indicar un desgaste de pastillas o, aún peor, fuga del mismo.

Revisión de luces:
Es muy importante verificar que todas las luces del auto funcionan correctamente, sobre todo las de freno, de posición, intermitentes, luces altas, bajas y neblineros.
Si observas algún mal funcionamiento, procede al cambio o confíanos la revisión a nosotros.

Revisión de cinturones de seguridad:
Debes revisar en forma habitual los anclajes y el estado de la correa.
No olvides cambiarlos ante cualquier rotura o desgarre y, sobre todo, si ya han tenido que actuar en algún accidente.

Revisión de neumáticos:
- Presión de los neumáticos: revisa las indicaciones del fabricante, las que encontrarás en una placa pegada dentro del vehículo en el lateral de las puertas o en la tapa de estanque de combustible. Se recomiendo revisar cada 15 días.
- Estado de los neumáticos: revisa que no haya daños en ellos y que tengan un dibujo como mínimo de 1,6 mm, indispensable para tu seguridad. Un buen estado de los neumáticos ayuda, además, en el ahorro de combustible.